viernes, 19 de mayo de 2017

DEMOSTRADO CIENTIFICAMENTE

Como señala Wikipedia, el método científico es el procedimiento que ha caracterizado a la ciencia natural desde el siglo XVII, que consiste en la observación sistemática, medición, experimentación, la formulación, análisis y modificación de las hipótesis. En resumen que después de observar atentamente el comportamiento de algo, se formula una hipótesis y se analiza a fondo para comprobar si se cumple o no. Más adelante la misma wikipedia añade un epígrafe que titula: El método científico como método para la eliminación de falacias y prejuicios.

Pues eso es lo que voy a hacer en estas línea con una hipótesis que escuchaba a mi abuela mientras jugábamos a unas curiosas cartas de familias multirraciales. Y mi abuela decía: “familia que reza unida, permanece unida”. Esta investigación trata, por tanto, de demostrar si lo que decía mi abuela es una falacia y un prejuicio, o por el contrario es una afirmación científica.

Procedo a la observación sistemática de familias que rezan unidas. Obviamente simplifico el concepto de familia como un núcleo de un varón y una mujer, que han tenido o no descendencia e incluso pueden alojar o no ascendientes en su hogar. Anoto todas las familias que conozco, y no son pocas.

Realizo una medición para anotar de entre las familias conocidas, aquellas a las que he visto rezar juntas, es decir, aquellas que, al menos, el núcleo familiar (varón y mujer) acuden juntos a la iglesia, se les ve juntos rezar en algún acto religioso público (una romería, una procesión, etc.).

Posteriormente indago sobre las familias a las que he visto rezar juntas, es decir, experimento, señalando aproximadamente las fechas del inicio de su compromiso familiar (o sea desde que se casaron) hasta la fecha de hoy y cuál es su situación de unidad en este momento, o bien si finalizó su relación por causas naturales, es decir se murió alguno de ellos o ambos.

Finalmente compruebo la conclusión de la hipótesis inicial que hacía mi abuela, es decir si “permanecen unidas”, y si se cumple dicha hipótesis en aquellas familias que se ajustan a la premisa inicial, es decir “familias que rezan unidas”.

El resultado de la investigación arroja un 100%. Es decir de cada 100 familias que he conocido a lo largo de mi vida que rezaban unidas, las 100 se encuentran unidas o finalizaron su relación, por muerte de alguno de ellos, estando unidas.


Así pues, queda científicamente demostrado que la hipótesis de mi abuela: “familia que reza unida, permanece unida” no es ninguna falacia ni se sustenta en prejuicios.

jueves, 15 de diciembre de 2016

UN CORTO INTERESANTE

Como en muchas otras ocasiones, mi mujer me pone al corriente de novedades educativas. En este caso se trata de un corto de animación que le llamó la atención y me pasó el enlace correspondiente "ALIKE".

Me parece muy oportuno porque nos ayuda a reflexionar sobre en qué sociedad estamos viviendo y qué hacemos con nuestros hijos para que afronten la vida social.

Pero creo que es todavía de mayor interés la reflexión sobre el papel que juega la escuela en esta sociedad, ¿queremos una escuela para hacer pervivir lo que tenemos? o por el contrario ¿queremos una escuela para modificar lo que no nos gusta de la sociedad?

Algo similar podríamos plantear sobre las metodologías didácticas que empleamos en nuestros colegios ¿en nuestra aula respondemos al papel que la sociedad de mercado laboral nos otorga? o por el contrario ¿desde nuestra aula queremos ayudar a construir personas que sepan y puedan cambiar esa sociedad de mercado tan gris y tan poco apetecible?

Ver y reflexionar, es lo mejor que podemos hacer... pero después ACTUAR... al menos lo intentaremos en la medida de nuestras posibilidades.

Espero que os guste.




jueves, 15 de septiembre de 2016

INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA

Ya he contado en otras ocasiones que, hace unos pocos años, comencé una nueva aventura, la de ser docente universitario. Para mi se trata de ayudar a formar a futuros maestros, pero en el lenguaje oficial se denomina PDI (Personal Docente e Investigador). Y al hilo de esa última palabra quisiera hacer una breve reflexión.

El caso es que desde que empecé a tirarme por los suelos con los niños de 6 años enseñándoles a: leer, escribir, sumar, restar, conocer el barrio, experimentar, correr, saltar, saludar, obedecer, ser ordenado, rezar, … creo que he estado investigando toda mi vida. Por ejemplo, de aquellos años recuerdo haber investigado un montón sobre los mejores y más eficaces procesos de enseñanza de la lecto-escritura, y lo que iba descubriendo y me gustaba lo ponía en marcha (por supuesto, aprovechando también lo que otros llevaban haciendo tiempo en el colegio). De ahí surgió un conjunto de cuadernos de enseñanza de la lectura de uso interno en el colegio, impartí unos cursos a otros profesores e incluso llegamos a trabajar en un equipo para editar toda una colección de enseñanza de la Lengua para toda la Primaria, aunque creo que escasamente vieron la luz. Algo similar hice en la enseñanza inicial del cálculo y razonamiento, primero leer y estudiar los mejores métodos didácticos, luego confeccionando cuadernos caseros para mis alumnos, después impartiendo cursos de didáctica de las matemáticas y finalmente trabajando en un equipo para la edición de unos cuadernos para Primaria que, en esta ocasión, si fueron publicados.

Puedo decir que continué investigando allí dónde me encontraba, por ejemplo y cambiando el tercio profesional, tuve que estudiar a fondo el sistema de organización de los partidos políticos antes de redactar los Estatutos de un nuevo partido, tuve que investigar los mejores métodos de atraer a los votantes en campañas electorales, a fin de organizar la primera campaña electoral de mi vida, allí por el año 95. En el siguiente ámbito profesional me tocó formarme a fondo en los Sistemas de Gestión de Calidad, entre otras cosas profundizando e investigando cómo poner en marcha la Metodología 5S en el mundo educativo, posteriormente elaborar un manual propio y finalmente impartir sesiones de formación en centros docentes. Luego llegó la tesis doctoral y, sin pretender aburrir, diré por último que continué con la investigación en un Centro de Innovación Pedagógica, haciendo lo propio con temas como bullying y dificultades de aprendizaje.

La cuestión es que llegué al mundo universitario y me dijeron si tenía experiencia en investigación, les dije que “por supuesto” enumerando las múltiples peripecias en ese terreno. “Ya pero eso no es de carácter universitario” fue la respuesta. Después me preguntaron si tenía alguna acreditación de calidad, “pues claro” y describí los nombramientos del Gobierno Vasco y de la Diputación de Bizkaia como consultor y formador acreditado en sistemas de calidad, además de la formación recibida e impartida. “Pero eso no es acreditación universitaria” me respondieron. Total, que toda mi vida formándome e investigando y llego a la Universidad y no me sirve de nada (a título de puntos) toda la formación recibida, la investigación desarrollada ni la innovación implantada a lo largo de mi vida. Es decir, que para la Universidad estoy al mismo nivel que un recién doctorado de 26 años que no ha trabajado nunca.


Menos mal que de vez en cuando alguna compañera docente universitaria me dice que hace falta más profesores de Magisterio que sepan realmente qué es un niño, una niña y un aula, en eso creo que les gano a casi todos.

jueves, 14 de julio de 2016

OPOSICIONES PARA EMPOLLONES

Bien es sabido que la crisis ha producido recortes y que estos han afectado especialmente al mundo educativo. No soy un ingenuo y creo que se podrían haber hecho las cosas de otro modo, pero no voy a discutir en este momento, se hizo así y así lo hemos tenido que sufrir.

Llevo ya más de 12 años como autónomo en el mundo de la enseñanza y, evidentemente, he sido uno de los perjudicados por los recortes. Si me dedico a formar y asesorar a centros que reciben fondos públicos, y a estos apenas les llega para pagar las nóminas, es lógico que prescindan de gastos que entienden “menos necesarios”, por tanto es más difícil lograr prestar servicios remunerados. Si a eso le añadimos que gasté todo mi esfuerzo (y mucho dinero) en un proyecto muy ilusionante, pero que no ha logrado obtener fondos para su pervivencia, está claro que lo tengo crudo.

Por esa razón el curso pasado tuve que virar el rumbo de mi barco profesional y buscar trabajos docentes por otros derroteros: cursos de formación para el empleo, clases en el mundo universitario, pequeños asesoramientos puntuales, etc. Algunos de los cuales han sido maravillosos y, aunque no me han aportado, ni mucho menos, los ingresos que obtenía antes de la crisis, me han dado muchas más satisfacciones. Me refiero especialmente al curso para procurar mejorar las perspectivas profesionales de un grupo de chicos y chicas con Síndrome de Down.

Entre otras opciones barajé la posibilidad de presentarme a una convocatoria de oposiciones al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, en la especialidad Orientación Educativa. Como en la Comunidad Autónoma Vasca (donde resido) no puedes presentarte a ninguna oposición si no dominas el euskera, tuve que hacerlo en una Comunidad vecina (Cantabria).

Bien es cierto que no me preparé la oposición, confiando en los años de estudio y aprendizaje a través de la formación que imparto, además la preparación de las clases universitarias me ponía en una buena posición, así que sabía que, por lo menos, no iba a hacer el ridículo. Así fue, realicé la primera prueba de conocimientos específicos escribiendo a lo largo de las dos horas, utilizando una estructura claramente apropiada según el título del tema, con corrección ortográfica y aportando el conocimiento científico sobre la materia. Rocé el aprobado (4,8). Reconozco que se nota que no fue Piaget quien habría realizado ese escrito, pero la calificación creo que fue claramente insuficiente de acuerdo a los criterios de valoración establecidos por el propio tribunal. La acepto y sé que había muchísimas personas que se lo habían empollado a lo largo de años (hacía seis años que no se convocaba esta oposición).

En la siguiente prueba, en el caso práctico, mostré con un ejemplo real una forma de solucionar conflictos de convivencia en el aula, a través de un cuestionario innovador confeccionado por mi (entre otros) y que he aplicado en la realidad y con éxito en más de 20 aulas de 4º a 6º de Educación Primaria, y sobre el que he impartido formación a 326 profesores de 104 centros educativos de toda España (por cierto, pagando su asistencia el profesorado). Pues bien, salirse de los Decretos, Órdenes y demás normativa y apostar por una experiencia real y de éxito, mereció un clarísimo suspenso por parte del Tribunal.


Está claro que lo de las oposiciones es para empollones, para quienes se estudian con detalle cada norma estatal y autonómica y la recitan de memoria incluyendo su número, fecha y título. Innovar, apostar por fórmulas de orientación más personalizadas y más prácticas, sin tanta rocambolesca literatura jurídica, eso está condenado al fracaso. En fin, así conseguimos buenos empollones que aprueban las oposiciones y dejan de estudiar el resto de su vida profesional. Esos mismos son lo que luego califican tu oposición en función de parámetros oficiales, porque jamás se han decidido a innovar, se limitan a “cumplir” escrupulosamente sus funciones y a vivir. Hombre, no todos, siempre hay excepciones, incluso conozco algunas.

viernes, 17 de junio de 2016

Amar con alegría.

Una comunión familiar bien vivida es un verdadero camino de santificación en la vida ordinaria y de crecimiento místico, un medio para la unión íntima con Dios.” Gracias a Dios estas palabras del Papa Francisco las he leído y escuchado desde que tengo uso de razón. No por eso dejan de ser actuales y siguen removiéndome hoy como ayer.

Acabo de terminar de leer en profundidad la Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia”, que a mi me gusta traducir libremente por “amar con alegría”, y quisiera compartir unas pocas ideas sobre este maravilloso texto.

En primer lugar “he participado” en el Sínodo que fraguó esta exhortación desde el inicio. Me explico. Evidentemente no soy ningún letrado al que haya llamado el Vaticano para participar en sus reuniones, pero sí desde que surgió la iniciativa del Sínodo Extraordinario, tuve la oportunidad de expresar las ideas sobre el tema en el cuestionario que la Diócesis de Bilbao (supongo que como todas las diócesis) puso a disposición de los fieles para recoger sus aportaciones.

Las aportaciones que realicé en aquel cuestionario, lo digo con modestia pero reconociendo que es verdad, prácticamente han sido todas recogidas en la exhortación final. Desde luego no es mérito mío, sino de quienes a lo largo de mi vida me han ido orientando en mi formación cristiana, y por supuesto del Espíritu Santo que inspira siempre a su Iglesia y a sus hijos.

Como curiosidad diré que cuando entregué el cuestionario en la diócesis, en el apartado de colectivo al que pertenecía, señalé “iglesia doméstica”. Recuerdo que me llamaron sorprendidos para insistir a título de quién escribí aquellas aportaciones, y reiteré que se trataba a título de mi familia, es decir de “mi iglesia doméstica”. La cuestión es que se incorporaron a las propuestas que la diócesis envió a Roma.

A partir de ahí, he seguido con muchísima oración y atención, cada uno de los pasos que se iban dando: documento previo al Sínodo extraordinario, el propio Sínodo, documento posterior, la preparación del Sínodo Ordinario, el Sínodo, los documentos posteriores, hasta la publicación de la exhortación final. Como no podía ser de otro modo, en todo, absolutamente en todo, he visto siempre el soplo del Espíritu Santo.

En segundo lugar no tardé ni un minuto en descargarme la Exhortación el día que se hizo pública y tras una lectura rápida de los índices y algunos párrafos, comencé a leerla, más bien a saborearla, desde el principio hasta el final. Muchos párrafos, con ideas sugerentes para poner en práctica de inmediato, los copiaba y enviaba a mi familia para que también los tuviesen en consideración. Con otros aprovechaba para dar gracias a Dios. Con otros disfrutaba. En fin, con todos aprendía.


Y en tercer lugar tengo que decir que he leído algunos comentarios críticos (o al menos, respetuosamente críticos) respecto del “Capítulo VIII: Acompañar, discernir e integrar la fragilidad". Pues tras su cuidadosa lectura, he podido comprobar que no sé a qué se deben esas críticas. Me parece un capítulo maravilloso, lleno de mensajes positivos y extremadamente cuidadoso con la tradición de la Iglesia y sus escritos desde siempre. Tal vez, hoy como cuando Jesús estuvo en la tierra, nos sorprende y no entendemos del todo su infinita misericordia.

Sólo me queda invitar a todo el mundo a leer la Exhortación que traduzco "Amar con alegría", no os defraudará.

lunes, 30 de mayo de 2016

ANTE UN PAPEL EN BLANCO

Estaba repasando cierta normativa educativa del Estado y de algunas Comunidades Autónomas… y cuando ya la cabeza no me daba más de si, he pensado que hacía tiempo que no escribía nada en el Blog. Así que me he puesto delante del ordenador con una página en blanco. ¡No recordaba lo duro que se hace escribir ante una página en blanco!

Cuando tengo que redactar algún escrito, o elaborar un informe, o preparar clases, habitualmente pienso en qué documento similar o que esté relacionado con la cuestión tengo por el ordenador, lo duplico y sobre él comienzo a escribir el nuevo. Pero sinceramente hacía mucho tiempo que no me plantaba ante una página absolutamente en blanco.

Si es cierto que comienzo documentos desde cero, pero casi siempre con notas tomadas de una sesión, o resúmenes de algún libro o con escritos en papel que tengo en la mano, aunque no procedan de mi puño y letra. Pero ¡en blanco! y sin un guión o tema previo ya establecido… realmente hacía mucho tiempo que no me enfrentaba a una tarea semejante.

La verdad es que me da cierta seguridad duplicar un documento, aunque tenga que borrar todo su contenido después, no sé, tal vez sea el miedo escénico al papel en blanco, pero es lo que suelo hacer. Bueno el caso es que he llegado hasta aquí y todavía sin tener claro de qué voy a escribir en este blog… se me han ocurrido varias ideas desde que he empezado, pero voy a seguir con la que estoy: enfrentarse a un papel en blanco.

El otro día estaba “vigilando” un examen en la Universidad y los alumnos tenían delante su papel en blanco y una hoja con las preguntas que deben responder. Pero pienso que no es lo mismo, a fin de cuentas ellos y ellas han estudiado o repasado una temática que previamente han escuchado o trabajado. Por tanto, aunque no sepan de antemano qué es exactamente lo que deberán escribir, saben sobre qué tema tienen que escribir, saben que versará impepinablemente sobre la asignatura correspondiente.

Me imagino que enfrentarse a un papel en blanco se parece más a lo que hace ese escritor de las películas, perseguido por sus representantes editoriales para que les entregue la novela prometida, y el escritor correspondiente todavía está sin ideas y se enfrenta al papel en blanco. Tarde o temprano, el escritor comienza a darle a las teclas y van fluyendo las ideas. Más o menos es lo que creo que me ha sucedido a lo largo de estos minutos. Han surgido ideas que he anotado para próximos escritos del Blog.

Pero continuo pedaleando y me atrevo a aconsejar a quien quiera escuchar, que es un buen ejercicio enfrentarse a un papel en blanco, sin un guión previo, y ponerse a escribir. Tal vez antes, cuando escribíamos con bolígrafo en papel procedente de los árboles, resultaba menos costoso. ¡Qué paradoja! Ahora que no tenemos el remordimiento de utilizar material procedente de los seres vivos que alimentan con su oxígeno nuestro planeta, nos cuesta más escribir.


Pero bueno, definitivamente he logrado llenar un folio, así que por ahora termino esta odisea y espero que la próxima vez escriba algo que realmente tenga interés.

jueves, 17 de diciembre de 2015

MIS CHICOS Y CHICAS DE FP

Hace unos meses me plantearon una propuesta que me pareció un reto maravilloso. Se estaba fraguando un acuerdo a tres bandas entre la Fundación Síndrome de Down del País Vasco, el colegio de FP San José de Calasanz de Santurtzi y Lanbide (Servicio Vasco de Empleo). Querían posibilitar que algunas personas con discapacidad intelectual, y posibles candidatos a la inserción laboral en el mundo administrativo, pudiesen acreditar sus competencias profesionales a través de la formación para el empleo obteniendo un Certificado de profesionalidad.

Acepté gustoso el reto de tutorizar a ese grupo. Ya no solo iba a seguir impartiendo clases universitarias sobre la Educación Inclusiva, sino que iba a ser partícipe y protagonista directo de una experiencia de Educación Inclusiva en toda regla, y además en un nivel de Formación Profesional.

Una vez organizada toda la infraestructura necesaria, que no es poca cosa, iniciamos las clases. Por supuesto me tocó adaptar objetivos, elaborar manuales acordes a las Necesidades Educativas de las personas que asisten a las clases, programar personalizadamente los módulos formativos, ajustar las actividades a sus tiempos, preparar las pruebas de evaluación, etc. Todo ello sin menoscabo de pretender que adquieran las competencias que marca la estricta normativa de los Certificados de Profesionalidad.

Ya llevamos más de un mes de andadura y estoy encantado. Cada uno y cada una de ellos me ha robado el corazón.

Hoy hemos tenido una salida para acudir a una jornada sobre la vida autónoma de las personas con diversidad funcional. Salida muy justificada porque Amaia (una de las alumnas) tenía que comunicar sus experiencias. Con tremenda alegría he podido comprobar como Ana Belén (alumna tímida y de pocas palabras) realizaba una pregunta a una de las ponentes en pleno salón de actos lleno de personas atentas a sus palabras, y lo ha hecho de maravilla. Borja y Maite muy atentos, no sólo a los ponentes sino también a todo lo que sucedía a sus alrededores, han puesto una nota divertida cuando han manifestado su disconformidad con la última pregunta, cuando ya pasábamos de las dos y media de la tarde (es la naturalidad que no tenemos los que nos consideramos normales, que protestamos por nuestro interior y no nos atrevemos a manifestarlo en público). Lucía ha hecho labores de anfitriona repartiendo carpetas. Elena no ha dejado de animar y apoyar a su compañera ponente. En fin, Denís e Itziar no han podido acudir porque están sufriendo las consecuencias de estas temperaturas locas de diciembre.


Bueno, sirvan estas líneas como agradecimiento a mis chicos y chicas de FP, ¡cuánto me están enseñando! A buen seguro que volveré a escribir sobre ellos.